Three words. Eight letters. Say it, and I'm yours.
viernes 24 de febrero de 2012
Había una vez una niña que a los 10 años soñaba con ser la princesa de un cuento, de encontrar un príncipe y vivir todo el resto de su vida a su lado. Con el tiempo se dio cuenta de que aquel sueño se iba poco a poco distorsionando y al final se olvido por completo de aquel fulminante pero maravilloso sueño. Un día cualquiera la niña ya se había convertido en toda una mujer, entonces se volvió a recordar aquel sueño y se dio cuenta de que precisamente era eso, un mágico y rápido recuerdo jamás vivido. Un día normal y corriente conoció a un chico y entonces surgió esa cosa que tan solo pasa poca veces en la vida, con el tiempo iban quedando y conociéndose más y entonces la joven recordó aquel sueño y se dio cuenta de que ya no le hacia falta soñar porque ese chico, por muy simple que fuera, ha convertido su vida en el mejor sueño jamás soñado.
lunes 30 de enero de 2012
jueves 5 de enero de 2012
lunes 26 de diciembre de 2011
lunes 19 de diciembre de 2011
jueves 15 de diciembre de 2011
No sé si lo recuerdo o me lo contaron pero cuando era chiquita mi mamá me decía "dame la mano para cruzar la calle", y yo le decía "no, no te la doy, te la presto", porque dar la mano me sonaba a darla, sacármela y darla ¿pero dar una mano no es un poco eso? Dar una mano a alguien es mucho más que hacer un favor. No es dedicar unos minutos que te sobran o prestar una remera que no usas, es dar una parte tuya, es darte vos. Dar la mano es aferrarte y aferrar al otro.
Cuando el mundo se vuelve un abismo y todo se cae tus manos no se aferran a algo, se aferran a alguien, alguien que no te deja caer.
Cuando vos diste tu mano ya no hay forma de soltarla, ya no es tuya, está unida a la del otro, las dos manos son una. Las manos nos unen, nos suman, cuando damos la mano dejamos de ser yo para ser nosotros.
domingo 11 de diciembre de 2011
Una lagrima en el momento justo, un silencio, todos nos servimos de esas armas cuando queremos lograr nuestro objetivo.
Somos los directores de nuestra puesta en escena.Tragedia, comedia de enredos, policial, el género que haga falta, el show que se necesite para poder avanzar.
Somos los directores de nuestra puesta en escena.Tragedia, comedia de enredos, policial, el género que haga falta, el show que se necesite para poder avanzar.
Podemos actuar con verdad y convicción, un amor, un odio, una pasión, lo único que importa es que haya otro que nos mire, porque es a ese a quien le dedicamos el show.
Mentira, verdad ¿importa? Si un nene hace un berrinche para reclamar nuestro cariño ¿importa que ese berrinche sea un show?
Cada cual hace su juego, todos hacemos el papel de nosotros mismos, todos actuamos. El que seduce actúa, el que abandona actúa, el que pide, el que da, el que suplica, el que se enoja, todos actúan. Todos hacen la escena, hacen el show. El tema no es si está bien o está mal hacer el show, sino cual es el show más creíble.
martes 6 de diciembre de 2011
sábado 3 de diciembre de 2011
jueves 1 de diciembre de 2011
lunes 21 de noviembre de 2011
domingo 13 de noviembre de 2011
sábado 12 de noviembre de 2011
viernes 11 de noviembre de 2011
martes 8 de noviembre de 2011
lunes 7 de noviembre de 2011
domingo 6 de noviembre de 2011
viernes 28 de octubre de 2011
Una vez más estamos charlando sentados en tu cama. En realidad, vos hablás y yo me limito a contestar, mi mente está enteramente concentrada en mirarte. Es increíble como gesticulás absolutamente todo, desde un simple “hola” hasta un “te amo” ¿Cómo hacés? Tenés algo que no me permite alejar la vista de tu cara, la forma en que te pega el sol, quizás, o ese lunar justo al lado de la boca que me vuelve tan loca. Podría estar horas así, sentada en tu cama, en una aparente charla que se fue tornando en un monólogo... pero ya te diste cuenta que hace rato dejé de prestar atención a lo que me decís. Ahora parás de hablar y te das vuelta enojado, argumentando que “no te doy bola”. Ay, mi amor, si supieras. No puedo evitar perderme en tu mirada y en la forma en que se mueven tus labios cuando hablás. Después de un rato te pido perdón, aunque se que tu “enojo” es simplemente parte de un juego. Nuestro juego habitual. Ahora me toca a mi ir acercándome cada vez más a tu espalda y recorrerla suavemente. No hacen falta más que un par de besos para que te rindas. Ya no estás más de espaldas, ahora me estás mirando de frente. Veo como tus ojos viajan por toda mi cara hasta llegar a mi boca. Esperás prudentemente unos segundos –que para mi son eternos- y finalmente me besás. Es evidente que el juego ya empezó y estoy perdiendo, como siempre. Pero yo no me rindo tan fácil, te conozco demasiado y se exactamente lo que tengo que hacer. Me tiro encima tuyo y te empiezo a hacer cosquillas, entre risas me llamás tramposa y me rogás que pare. Cuando por fin me detengo, no esperás ni un segundo para tirarte arriba mío e inmovilizarme las manos para que no pueda seguir molestándote. Me besás otra vez, y otra vez, y otra vez. No sé si es porque se hizo de noche o porque estamos cansados, pero ya ninguno de los dos se resiste... finalmente nos entregamos a la plenitud de este juego que tanto nos gusta jugar. Es como esa escena en las películas cuando se apagan las luces y nadie más sabe qué es lo que está pasando, solo nosotros. No sé cuánto tiempo pasó, pero cuando volví a abrir los ojos ya era de día. Con la sensación de tu brazo alrededor de mi cintura me doy vuelta para descubrir que estás acostado al lado mío, plenamente dormido. Te despierto suavemente y cuando por fin podés abrir los ojos, nos miramos. Y así, me doy cuenta que este juego, lejos de estar terminado, recién está volviendo a empezar...
miércoles 25 de noviembre de 2009
lunes 16 de noviembre de 2009
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